martes, 8 de enero de 2019

Tantamayo: Siguiendo los pasos de un francés llamado Bertrand Flornoy

Como lo dije al inicio, Tantamayo sería el último punto de mi expedición, estando ya a las 2:18 pm. Luego de almorzar a las 2:25 pm, conseguí un alojamiento en el Hotel Maro, nada menos que en la habitación # 8, excelente con un balcón con vista hacia el noreste. Jajajaja me sentí como el Chavo del Ocho, comenté a la dueña del hotel.

Luego comencé a las 3:00 pm con mi expedición dentro de Tantamayo así como fuera de su perímetro. Está vez prescindí de mi sombrero y en su lugar llevé consigo mi paraguas. Para empezar subí a la parte alta donde pude divisar la parte céntrica de la ciudad de Tantamayo, donde destaca la nueva municipalidad. De vuelta a la plaza contemple su campanario de estilo colonial.

Centro de Tantamayo.
Campanario de Tantamayo
Luego empecé a caminar por la carretera saliendo de Tantamayo, como yendo a Punta Rada. El objetivo de esta caminata era buscar un camino para llegar a la parte alta de la montaña donde se ubica Tantamayo. Incluso caminé adentrándose bien fuera de Tantamayo en la carretera, mientras la lluvia nuevamente actuaba. Resultó infructuoso y opté por regresar a la ciudad de Tantamayo a la que aviste desde la carretera a las 4:25 pm.

Regresando a Tantamayo.
A las 4:35 pm paseando por la ciudad, encontré en una tienda algo especial para la noche. Luego regresé a mi habitación.

El especial
A las 5:00 siguiendo las indicaciones de la dueña del hotel, comencé a trazar el camino para mi siguiente y probable objetivo.

Cartel que indica mi objetivo.
De hecho para llegar a dicho objetivo, tenía que pasar primero por el poblado de Florida Pampa, en consecuencia tenía que tantear el camino hasta donde pudiera llegar. Con la lluvia aun cayendo, llevando el paraguas en posición, consideré que mi marcha se detendrá hasta que aviste el puente. En efecto a las  5:49 pm aviste dicho puente, el cual está sobre el río Jalon.

Puente sobre le río Jalon.
Luego regresé a Tantamayo, para entonces poco a poco dejó de llover. Para cuando llegué a Tantamayo a las 6:12 pm, en el hotel deguste de una cena antes de las 7:00 pm. Luego me retire a mi habitación para llevar mi cámara, pues la dejé cargando, y así realizar un paseo nocturno por las calles y plaza.

Inicié mi paseo nocturno a las 7:40 pm aproximadamente, siempre llevando el paraguas por precaución. Mi paseo se limitó a la plaza tanto por su perímetro como por su interior, así como por su remodelada municipalidad.

Vista de la Plaza desde la Municipalidad.
La pileta en primer plano y al fondo la Municipalidad.
Al cabo de casi 30 minutos regresé a mi habitación, pues lo consideré pues otra vez estaba comenzando a llover. Dentro de mi habitación antes de descansar, el especial que conseguí de la tienda me acompañará para esta ocasión, y a la vez reanudar la lectura de mi revista. Un buen libro (revista en este caso) acompañado de un buen vino es una excelente combinación.

Una excelente combinación para la fría noche.
Cuando finalice el capítulo de mi revista, proseguí a seguir escribiendo el transcurso de la jornada de este día para este capítulo, obviamente con dos sorbos de vino. Una vez finalizado el diario me acosté a dormir a eso de las 10:00 pm, previamente programe el despertador para las 5:00 am. Así finaliza el día 08 de enero en Tantamayo. Mañana me tendría que levantarme temprano para poder alcanzar mi probable y ya conocido objetivo: Las ruinas de Susupillo.

Al día 09 de enero, me desperté apenas antes de que sonará el despertador. Y sonó el despertador a las 5:00 am, sin embargo no quería levantarme, pues el cuerpo lo sentía pesado, el frío de la mañana además de las dudas de realizar la expedición planeada, pues la causa era el temor de no llegar al objetivo trazado, no por la altura (4100 msnm) ni la distancia, sino por el desconocimiento del camino y en menor medida el clima que estaba muy impredecible. Finalmente a las 5:50 am me levanté, estaba todo oscuro la habitación, pero en lugar de prender la luz artificial, caminé hasta la puerta del balcón a tientas, abrí la puerta y ¡Oh maravilla! entró e iluminó el espacio de mi habitación con la luz solar. Luego de alistarme un poco salí al balcón a disfrutar de la mañana y contemplar el panorama matutino.

Vista desde el balcón
De hecho el panorama presentaba colores de contrastes Intensos desde lo azulino brillante del firmamento hasta las distintas tonalidades de sombra que aun dominaban las montañas. De hecho a pesar de que aún no aclaraba totalmente podía distinguir hacia el sureste la montaña donde están Florida Pampa y a más altura Susupillo; hacia el noreste la montaña donde se ubican Coyllarbamba y Piruro y finalmente hacia el noroeste la cima donde se ubica las ruinas de Japallan y más al fondo el Marañón.

Florida Pampa
Cañón del Marañón
Tantamayo y al fondo Japallan.
Coyllarbamba y Piruro.
Tras alistar lo necesario, tomé un sorbo de buen vino y salí a las 6:10 am del hotel con rumbo hacia mi objetivo el cual estaba oculto por las nubes.

Mi objetivo cubierto de nubes.
El bello color azulino del firmamento ligeramente despejado hacia agradable mi marcha por el camino que había estudiado el día anterior. Para ese entonces para animarme me puse a escuchar el primer álbum de Los Kjarkas, mediante los auriculares.

Todo azulino.
Finalmente a las 6:36 pm llegué al puente del Jalo, a partir de este punto inicié mi ascenso al poblado de Florida Pampa, por la continuación del camino. La subida fue relativamente rápida gracias a los atajos o desvío que encontré.

Atajos en el camino.
Cuando todo se nubla.
Tras la subida a las 7:05 am aproximadamente ya estaba en el perímetro exterior de Florida Pampa donde se encuentra la posta médica del poblado.

Posta Medica de Florida Pampa.
El camino a continuación me llevó hasta la plaza de Florida Pampa. En el centro de la plaza hay una miniatura de nada menos que del edificio principal de las ruinas de Susupillo.

Miniatura de Susupillo en el centro de la plaza de Florida Pampa.
Realicé un breve paseo por los alrededores de la plaza. Me encontré con dos pobladores quiénes me preguntaron de donde venía. Como estaba jadeando a causa de la caminata, ellos en tono de chiste me dijeron que no podré llegar a Susupillo, a lo que replique que la dificultad en llegar a Susupillo no estaba en la altitud sino en encontrar el camino. Ellos me indicaron el camino que conduce hasta Susupillo. Me despedí de ellos y siguiendo las indicaciones. En un momento llegué a un grupo de pobladores quiénes estaban celebrando una reunión, entablamos una brevísima conversación.

Luego en el mismo punto, pasó un chavo del poblado, quién como regresando a su domicilio me orientó en el primer tramo del camino. A las 7:39 am llegamos a un punto del camino donde hay dos ramales, el chavo siguió el camino de la derecha pues está llegaba hasta su domicilio, mientras yo continúe por el de la izquierda precisamente el que conduce a mi objetivo.

A seguir el camino.
Así seguí el camino convencido en llegar a las mencionadas ruinas. Me detuve en un punto del camino para contemplar el panorama, entre los cuales destacaban desde lejos la ciudad de Tantamayo a la izquierda, a la derecha el C.P. Coyllarbamba y en primer plano Florida Pampa.

Florida Pampa en primer plano, al fondo de izquierda a derecha Tantamayo y Coyllarbamba.
A medida que avanzaba el panorama se nublaba a partir de las 8:04 am. Seguí caminando y hasta que el camino no se hizo visible más. De hecho entré en un área lleno de ichu, por el cual seguí caminando hasta que divisé un sendero.

Camino no visible.
Una vez dentro del sendero tomé rumbo a mi izquierda, pues el lado derecho llegaba a la propiedad de un poblador. Seguí dicho rumbo hasta llegar a una bocatoma de agua. De la bocatoma seguí rumbo hacia mi derecha, hasta que a la 8:26 am llegué a un  conjunto de ruinas, el cual pensé que ya estaba próximo a Susupillo.

Ruinas
Animado continúe subiendo más hasta llegar a un punto al que considere como extraviado, pues aún no lograba divisar dichas ruinas. Decidí regresar al punto anterior y a distancia divisé a una señora que pastaba su rebaño, le pregunté el camino hacia Susupillo y ella me contestó con voz alta y señas (a causa de la distancia) que siguiera la dirección que me indicaba.

Siguiente el rumbo a mi izquierda en lugar de subir, entre a un área lleno de pajonal y para mí susto un perro me vio y me siguió emitiendo sus ladridos, yo tenía que avanzar nomás a toda prisa sin correr pues sería peor, además estaba andando sobre ichu húmedo, ya me estaba haciendo la idea de que si el can me alcanzaba tendría la huella de sus dientes en la basta del pantalón o en la chompa. No pasó de mayor incidente pues para mí alivio la misma señora lanzó llamados al perro y este dejo de seguirme y por lo que vi concluí que la señora era la dueña del perro, pues el can le estaba ya siguiendo.

Animado continúe con mi marcha por el pajonal que cubría la ladera de la montaña. A las 8:37 am seguía en medio del inmenso pajonal sin distinguir un camino, pero igual tenía que continuar.

Pajonal
A las 8:42 am finalmente distingo un camino bien definido por lo que mis estados de ánimo (citando un álbum de Luis Ángel) mejoraron. Una vez en dicho camino seguí avanzando hasta llegar a una ramificación. Convencido tomé el ramal derecho el cual era de subida.

Encontré el camino.
Finalmente a las 8:49 am, para mi júbilo divisé las ruinas de Susupillo, en el cual destaca el edificio principal, la alegría que sentí me quitó la ligera preocupación que fue por causa de que pensaba de no podría llegar. Cabe mencionar como salí temprano no tuve tiempo para desayunar. La preocupación por llegar a mi objetivo hacia olvidar el estómago vacío, y de la preocupación menor pasé a la alegría cuando al fin aviste las mencionadas ruinas. La alegría hizo que el hambre ya no lo sintiera en absoluto,  como si fuera una anestesia gastronómica. La caminata de casi tres horas que inició desde Tantamayo valió el esfuerzo realizado.

Finalmente Susupillo a la vista.
Tras casi 5 minutos de caminata desde la última pausa llegué a las proximidades del portal del ingreso a Susupillo y comencé a explorar el conjunto arqueológico.

En el perímetro de Susupillo.
Ingresando en conjunto está rodeado de dos anillos de muro, para cuando pasas el segundo anillo estás frente al edificio principal de Susupillo. Este edificio en sí es conocido como el único rascacielo precolombino de toda América. Solo ingresé brevemente a un recinto del primer piso, el cual en su reducido interior inmediatamente se comunica con el siguiente piso mediante una escalera caracol (a mi parecer). Por respeto a las ruinas no realicé ningún intento de trepar tanto por su interior así como por su muro exterior.

Esté recorrido formó parte de una rápida exploración dentro del conjunto desde su entrada hasta su salida por la parte posterior, a la espalda del rascacielo para luego salir al exterior. Después inicié el retorno por la salida hasta el portal de ingreso, al precio de caer en dos resbalones.

Parte posterior de Susupillo.
Nuevamente en el patio interior de las ruinas me detuve para una pausa, para contemplar el rascacielo.

El edificio principal, el único rascacielo precolombino de América.
Después para aligerar el paseo considere dejar momentáneamente el morral, el paraguas, la chalina y el sombrero. Únicamente hice andar la cámara y dos objetos.

Para aligerar
Balcones
Así en esta forma otra vez salí por la parte posterior fuera de las ruinas, trepando el cerro hasta llegar una parte alta no lejana. Desde dicha parte se observa en primer plano la parte posterior del Susupillo, todo el panorama del profundo cañón del río Tantamayo en segundo plano, junto con las ciudades de Tantamayo y el C.P. Coyllarbamba y hacia el fondo el cañón del Marañón en posición oblicua respecto al Tantamayo. Busqué una posición más favorable para una captura fotográfica apropiada para los dos objetos que también hacía andar, lo encontré sobre un pequeño peñasco, pues ya tenía en mente un esquema.

Tantamayo, Coyllarbamba y en primer plano Susupillo.
Los objetos para un nuevo esquema.
A las 10:10 am volví a ingresar a las ruinas por la parte posterior, para luego llegar a la portada de ingreso. En este punto pase el último momento en las ruinas, pues consideré que ya estuve en las ruinas de Susupillo un tiempo más que suficiente por lo que era el momento de regresar a Tantamayo. Desde la portada se obtiene una vista excelente de Tantamayo.

Tantamayo desde Susupillo.
A las 10:20 am salí de las ruinas para emprender el regreso. En un cambio de dirección del camino hice una breve pausa para contemplar por última vez Susupillo.

Vista por última vez.
Esta vez sí seguí el camino totalmente, pues es el camino turístico y a la vez me interrogaba como es que perdí el último tramo que conduce a Susupillo. Siguiendo el camino pase por dos chozas, los cuales estaban a una distancia de 5 m aproximadamente y que también divise desde el tiempo de subida, camine con total seguridad y en silencio, pues para no alarmar a los posibles perros, pues apenas ven y/o olfatean a un desconocido al toque corren hacia ti ladrando. Para alivio no paso nada cuando ya estaba bastante lejos de las chozas, pues entonces estaban acompañando a sus dueños en las labores de pastoreo.

Seguí caminando hasta llegar a la bocatoma de agua por donde pase cuando me dirigía a Susupillo. En este punto vi que el error que cometí, en lugar de avanzar de frente, había tomado mi derecha. Saliendo un poco, llegue al camino que era perpendicular al camino de al lado de la bocatoma, concluí que a la izquierda conduce a la propiedad que vi en la mañana, el lado derecho con toda seguridad conducía hasta Florida Pampa.

Camino a Florida Pampa.
Seguí dicho rumbo y como siempre a mi estilo me distraía con el hermoso entorno realizando capturas fotográficas, hasta llegar a divisar Florida Pampa a las 11:02 am.

Florida Pampa.
Otra vez en Florida Pampa a las 11:16 am realicé un breve paseo por el centro poblado, siendo lo primero que vi su torre campanario.

Campanario.
Tras pasear por sus calles aledañas a la plaza, a las 11:27 am salí del poblado para así regresar a Tantamayo.

Saliendo de Tantamayo.
A las 11:32 am, saliendo del perímetro de Florida Pampa, me encontré con un poblador de nombre Manuel Suárez, quien también se dirigía a Tantamayo. Tomando los atajos del camino llegamos al puente del río Jalo.

A continuación durante la caminata conversábamos sobre los sucesos del Mundial Rusia 2018, así también si nuestra selección pueda clasificar en el siguiente y polémico mundial Qatar 2022. En la parte del camino que va desde el puente hasta Tantamayo observé el cerro Susupillo donde se encuentran Florida Pampa y las ruinas homónimas, así como también el panorama que nos rodeaba, pues ya hacía un sol espléndido.

Esplendido panorama.

Florida Pampa y Susupillo.
Llegamos a Tantamayo a las 12:16 pm aproximadamente y para las 12:20 pm próximo a la plaza nos separamos, pues el Sr. Manuel se encontró con sus amigos de Tantamayo. Yo me dispuse a encontrar almuerzo. Después regresé a mi habitación.

A partir de las 2:00 pm aproximadamente inicié otra expedición está vez en el perímetro suroeste que es el lado alto de la ciudad, donde se encuentran el Centro Educativo y el Estadio remodelado de Tantamayo.


Centro Educativo

Estadio.
Vano fue el intento de encontrar un camino que me llevará a la cumbre del cerro donde se encuentra la ciudad, pues el sendero no visible desde lejos, no continuaba más pues terminaba en un escalón con una densa vegetación. Desde este punto solo me conforme con mirar hacia el noreste.

Vista hacia el noreste.
Próximo a las 4:00 pm opté por regresar a Tantamayo. Casi a las 4:25 pm llegué a Tantamayo y realicé un breve paseo dentro de su plaza y sus alrededores. Luego regresé a mi habitación para realizar un ligero aseo además de recargar los dispositivos electrónicos (cámara y celular).

Bello atardecer.
Luego reanude mi paseó por la plaza a partir de las 5:30 pm aproximadamente para disfrutar del último atardecer en Tantamayo. De hecho el firmamento tenía un color gris por lo nublado que estaba. A la vez se reparó un conductor eléctrico en uno de los postes, por lo que se restauró el flujo eléctrico por el sector norte de Tantamayo.

Reparación.
A partir de las 6:30 pm disfruté de los últimos minutos de las ya finales luces del atardecer, frente al hotel en dirección noreste.

Atardecer entre dos luces.
Entre brevemente a la habitación correspondiente y a las 7:00 pm salí a cenar. Luego de la cena regresé a mi habitación, para recargar la cámara y el celular. Luego, dejando salí para realizar lo que sería el último paseo nocturno.

Esta vez lleve no llevé el paraguas, pues consideraba suficiente tener puesto el sombrero. Regresé a mi habitación pues la lluvia comenzaba a caer, siendo ya las 8:20 pm.

En algún punto de Tantamayo.
Dentro de mi habitación, luego de conectar a cargar la cámara y el celular, antes de descansar me dispuse a continuar escribiendo para así acabar de relatar la jornada de este día siendo parte de este capítulo, obviamente acompañado del buen vino.

Después de finalizar el capítulo correspondiente a mi expedición en Tantamayo, me dispuse a descansar. Así finalizaba este 09 de enero, la última noche en Tantamayo, mañana 10 de enero estaría saliendo hacia Lima.

A las 7:00 am del 10 de enero salí de mi aún todavía habitación para disfrutar de un último desayuno. Por suerte que el día de ayer me anticipé a conseguir los susodichos panes, pues la única panadería ya no atendería para el jueves, en consecuencia habrá ausencia de pan. Luego de desayunar regresé a mi habitación para alistar mis pertenencias, pues aunque el bus partía a las 12:00 pm, era bueno anticipar. El panorama estaba nublado, pues la noche anterior llovió ligeramente.

Nublado.
Luego salí a disfrutar del último paseo por la ciudad de Tantamayo, las últimas horas, siendo las 8:50 am.

La plaza y la municipalidad.
Sol vs nubes en Tantamayo.
De regreso al hotel, empaque completamente y también dejé cargando ambos objetos entre los cuales estaba el cargador portátil. Mientras tanto comenzaba a escribir el inicio de este día.

Considere dejar la maleta de expedición y la caja de panes en la agencia del bus para así aligerar el peso. Únicamente me quedé con el morral. Finalmente tras escribir estos sucesos, devolví las llaves de la habitación a la dueña del hotel. Siendo las 11:00 am abandoné el hotel para dirigirme a la agencia, el bus ya estaba en Tantamayo.

El resto del tiempo esperaría en la agencia, alternando con breves paseos por la plaza. Finalmente casi a las 11:55 am abordé el bus y posteriormente partió. Así finalizaba mi segunda expedición en Tantamayo, pues la primera expedición fue hace 4 años y 1 mes.

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