Salí de Urpish a las 5:42 am y me dirigí a Jircán.
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| Salida de Urpish. |
Caminaba el solitario por la carretera, divisando la garganta del río Marañón y el distrito de Jircán, aunque parecía que estaba cerca, sin embargo la caminata sería larga.
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| Vista de Jircán al fondo y abajo el Marañón |
Tras casi una hora de caminata a las 6:46 am, aviste el ingreso al C.P. Jircán, capital del distrito homónimo.
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| Próximo al perímetro Jircán |
Finalmente casi a las 7:00 am aproximadamente, llegué al C.P. de Jircán. Fue realmente asombroso llegar a este hermoso pueblo, empecé a pasear por sus pintorescas calles, empezando por su Plaza de Armas.
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| Ingresando a Jircán |
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| Plaza de Armas de Jircán |
Con indicaciones de los amables pobladores y buscando pude encontrar alojamiento en el
Hotel Ramírez. Una vez instalado luego de un breve desayuno, comencé mi expedición dentro del distrito de
Jircán.
Decidí por buscar sus ruinas arqueológicas. Siguiendo con mi instinto de buscar caminos, llegué a avistar uno, sin tener la certeza de que el camino en cuestión era el correcto.
Sólo seguí con mí andar. En los primeros minutos de caminata, llegué a un riachuelo, el cual me fue posible cruzar, gracias a las piedras.
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| Riachuelo |
Lo que me llamó la atención del camino es que por ambos lados estaba cubierto de una densa vegetación, que no era evitable rozar con las ramas y hojas mientras caminaba. Igual seguí en mis pasos, hasta toparme con otro pero pequeño riachuelo. Está vez a diferencia del primero encontrado, estaba tapado en la parte superior por arbustos, que mientras lo cruzabas usando las piedras amontonadas, tenías que hacerlo ligeramente agachado.
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| Camino en Jircán |
Véase como el camino está cubierto de una densa vegetación.
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| Otra cascada y riachuelo |
En este riachuelo para cruzar tienes que andar sobre las piedras ligeramente agachado.
Tras seguir caminando llegué a un punto en la que parecía ser el fin de camino, además concluí que había recorrido el camino equivocado, pues no llegaba a un ningún punto y tampoco subía. En dicho punto tome un breve descanso, para así meditar por el chasco de haber tomado un camino equivocado y el tiempo y esfuerzo que invertí en vano.
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| Alto Marañón desde un camino. |
Descansando con una vista del
Alto Marañón desde el punto en que puse punto final a mi expedición de búsqueda de ruinas. Al final consideré regresar a
Jircán, a las 9:54 am.
Regresé al hotel para tomar un ligero aseo y de paso lavar algunas de mis prendas, luego tomé un ligero descanso. Durante el almuerzo, me informe que realmente era sencilla la caminata al
C.P. Huancash y tomaba menos tiempo. Luego del almuerzo realice un paseo por la plaza, para después realizar una caminata hasta el
C.P. Huancash, pues tenía un vivo interés de ver su campanario con mis propios ojos. A las 1:44 pm salí del
Jircán para dirigirme hacia
Huancash.
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| Camino a Huancash |
Fiel a mi estilo no podía evitar admirar el hermoso panorama que rodeaba la carretera, a la vez que era inevitable realizar capturas fotográficas.
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| Puente peatonal a la izquierda |
La carretera al lado izquierdo es un puente peatonal, mientras que al lado derecho es un casi un río y un paso obligado para los vehículos motorizados.
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| Garganta del río Marañón |
El cañón del río
Marañón contemplado desde la carretera. Para esos momentos el día parecía espléndidamente soleado.
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| Todo verde |
El panorama es verde debido a las lluvias de la época de estiaje.
A las 2:32 pm llegué al
C.P. Huancash y lo primero que vi fue su hermoso campanario.
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| Campanario de Huancash |
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| C.P. Huancash |
Continúe mi paseo por
Huancash, justo divisó que la carretera tiene un desvío hacia su lado izquierdo. Decidí seguir este desvío y de inmediato concluí que dicha carretera lleva nada menos que al mismo río
Marañón y a continuación un puente que cruza el río y así se ingresa al margen opuesto que corresponde a la provincia de
Huari del departamento de
Áncash.
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| Cementerio de Huancash desde la camino hacia el Marañón |
Seguí el camino, claro tomando algunos atajos de uso peatonal, para ganar tiempo, seguía caminando siempre preguntándome si lograría llegar al mismo río
Marañón o en el peor de los casos siquiera verlo desde un punto lejano del camino. Solo me consolaba con disfrutar del bello panorama.
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| Hermoso camino |
Caminaba siempre controlando el tiempo, que sí en caso de que ya era tarde, pues además de tener que volver a Huancash, luego tendría que regresar a Jircán, como máximo tendría que encontrar un punto en el cual pudiera divisar el río Marañón. En el transcurso del camino considere quitarme la chompa para así evitar el excesivo calentamiento y en consecuencia la sudoración, a causa del ejercicio, y me la puse a la espalda a modo de capa. Llegué a un punto en la que era posible avistar el río Marañón y al mirar el cronometro daba las 3:25 pm.
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| Río Marañón al fondo inferior. |
El Marañón en esta parte, perdón por la repetición, es un impresionante cañón, separando imaginariamente los departamentos de Huánuco, en donde me encuentro, y Áncash que está al frente en el margen oeste. Siempre medito que es la adolescencia la etapa más difícil en el ser humano y no es la excepción en otros entes. El Marañón, desde su nacimiento, al pie de la meseta de Rondos en la provincia de Lauricocha, toma rumbo noreste, y de por sí ya su lecho es accidentado, lo cual se acentúa más cuando cruza la provincia de Huamalíes, está en la adolescencia y vaya, pues es muy rebelde con el entorno que le rodea, pues causa una profunda garganta que parte el territorio huamaliano en dos. En esta parte es cuando los profundos acantilados son de relieve abrupto y con pendientes casi verticales, esto es muy notable en el margen que corresponde a Áncash, mientras que en lado de Huánuco la pendiente es casi suave. Y la separación entre ambos márgenes es mínima, en otras palabras el cañón se hace estrecho, en comparación con el resto del recorrido.
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| Río Marañón limita los departamentos de Áncash y Huánuco. |
En este punto consideré regresar, pues se me hacía tarde y consideré tomar rumbo opuesto. Tras algunos de caminata de regreso, como el sur ya está a mi vanguardia, vi desde esa dirección nubarrones ligeramente grises sobre Jircán lo que indicaba que estaba ya lloviendo y se aproximaba al C.P. Huancash. Así que apresure mi regreso a Huancash.
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| Cuando la lluvia esta próxima |
La subida me fue entretenida tomando atajos para acortar el camino y ganar tiempo. En el trayecto tomé precauciones respecto a mi cámara y celular, a fin de que no les entre agua, en caso de que la lluvia me agarrara. En el último tramo, justo la lluvia me agarró. Medite que lo conveniente era no quedarse parado o quieto, pues más rápido te mojas, así que decidí proseguir con mi marcha.
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| Ultimo atajo a la derecha, para el ultimo tramo. |
Gracias a mi sombrero y la chompa colocado en mi espalda a modo de capa, la lluvia no mojó mi cabeza y espalda, pues ambos funcionaban como un paraguas (por cierto que no hice andar el paraguas para esta ocasión). Cuando finalmente llegué al sector de la carretera que corresponde a
Huancash, vi que el espacio estaba muy nublado, busque un pequeño refugio al costado de la trocha para ver cómo caía la lluvia, pero en un lapso de tiempo muy breve, pues debía continuar mi marcha hasta
Jircán.
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| La lluvia |
Proseguí mi camino en medio de la lluvia, siempre cuidando de que mi cámara y celular no les entrase agua. En la caminata vi que el alero de mi sombrero ya estaba saturado de agua, pues desde su borde caían gruesas gotas de agua. Consideré buscar una saliente de piedra en el costado de camino, para tomarme una pausa para poder exprimir el exceso de agua que estaba empapando mi sombrero. Una vez realizado la operación, seguí con mi recorrido hasta
Jircán. En las proximidades de
Jircán a las 5:21 pm, para alivio la lluvia cesó. Tenía en mente que una vez llegado al hotel tendría que cambiar la ropa mojada que tenía puesta por prendas secas. Llegué a
Jircán a las 5:30 pm aproximadamente y me dispuse a cambiar de ropa.
Esta vez llevando mi paraguas por precaución, pues mi sombrero junto con las demás prendas, lo dejé en el colgador del patio para que secara, me dispuse a realizar mi paseo crepuscular por
Jircán, disfrutando de las ultimas claridades del fin del día, vísperas de la noche y la noche misma, tanto por sus calles por la plaza.
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| Magnifico atardecer desde la plaza. |
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| Desde su perímetro. |
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| Calle en el crepúsculo. |
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| Plaza de Jircán de noche. |
Regresé al hotel a las 7:13 pm para la cena y después me dispuse a descansar. Así finalizaba el día 04 de enero.
Iniciando el 05 de enero, decidí continuar con mi expedición de búsqueda de las ruinas. A casi a las 10:00 am siguiendo el mismo camino de subida de ayer que parte desde la calle que está a la espalda de la Municipalidad de
Jircán, comencé a subir pero esta vez sin desviarme, hasta que finalmente divise una fila de arbustos que daba la impresión de ser fin del camino de subida. Al llegar, había un camino perpendicular al camino de subida, decidí seguir el lado derecho.
Siguiendo el camino, a pocos pasos su pendiente empezó a elevarse, lo que para mí era una buena señal pues llegaría a las partes altas. Casi 10 minutos de caminata, como tomando un descanso mire el
Marañón serpenteando la geografía.
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| Río Marañón serpenteando |
Repentinamente comenzó a llover en forma ligera, y vaya chasco que sentí, pues en primer lugar tenía que regresar para evitar que se moje la cámara y en segundo lugar mientras regresaba a
Jircán, me reprochaba por no haber llevado esta vez mi paraguas y a la vez me consolaba de que en caso si lo hubiera traído consigo, me sería de ayuda pero también una desventaja, ya que si evita que la lluvia me moje a la vez me implicaría un esfuerzo adicional al transportarlo. Meditaba que llevar el paraguas implica usar uno de los brazos, en consecuencia un esfuerzo más, lo que conlleva a una fatiga más rápido, más aún si el camino es pendiente, estrecho y cubierta de una densa vegetación, pues el paraguas rozaría con las paredes y ramas de la vegetación dificultando el desplazamiento, esto también con tener un brazo ocupado, pues para caminar por caminos estrechos y con pendiente a menudo empleas los brazos para mantener el equilibrio y la coordinación de los movimientos. En conclusión el uso del paraguas es muy útil en caminos amplios que son las carreteras y dentro de las ciudades, pero nada práctico en caminos estrechos y de fuerte pendiente.
Al llegar al hotel, me senté a descansar en el patio, mientras miraba como caía la lluvia y a la vez escribía este diario y si me cansaba de hacerlo, leía un libro que llevé consigo. Luego del almuerzo decidí reanudar mi expedición de búsqueda de las dichosas ruinas. Siguiendo el mismo camino de horas de la mañana, llegué hasta un puquial (del cual una señora amablemente me informó, antes de iniciar el camino de subida en Jircán).
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| El puquial |
Tomé rumbo por mi lado izquierdo y seguí con el sendero, hasta que al fin divisé una torre ligeramente alta y casi oculta por la densa vegetación, cuya infraestructura era de aspecto preincaico. Esta era parte de las ruinas que yo estaba buscando. Mi plan era llegar y explorar las ruinas para luego después seguir camino más arriba.
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| Las ruinas |
Siguiendo el sendero, me aproximaba a las ruinas, de hecho que los costados del camino estaban cubiertos de una densa vegetación, con la cual era muy difícil evitar rozar.
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| Vista desde el camino, cubierto de una densa vegetación |
Una vez llegado a las ruinas, comencé a pasear por el interior hasta divisar otra torre de mucha menor altura y una vez próximo a ella divisé una porción del
Alto Marañón hacia el norte. Próximo a dicha torre, hacia abajo divise una gruta artificial cuya entrada era pequeña. Me agache a divisar y observe que a continuación de la entrada, el interior era al parecer un estrecho pasaje, cuyas paredes del lado derecho poseía ventanales que daban para el exterior. Aplicando un poco de geometría dentro de mi cabeza, concluí que el exterior era nada menos que el borde del patio interior que separa ambas torres.
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| El patio interior |
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| La segunda torre |
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| El Alto Marañón desde las ruinas. |
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| El interior de la gruta. |
Me apresuré a dirigirme al dicho borde y al llegar estaba nada menos parado sobre la parte superior de un muro ligeramente oculto por los arbustos y abajo había otro patio que era nada menos que un campo de cultivo. Con la cámara en mano me dispuse a realizar una captura, pero otra vez la lluvia me sorprendió e inmediatamente la guarde para evitar que se mojara y también chasqueado nuevamente me dispuse regresar a
Jircán. Casi llegando hice una pausa en el mismo punto de la mañana para observar el panorama del río
Marañón y volteando hacia arriba, apuntando hacia las cumbres divise lo que me parecía ser otra ruina. Apuntando con la cámara y en el máximo zoom, obtuve la captura de dicha ruina ubicado en la cima del cerro.
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| Vista telescópica de la ruina en la cima del cerro |
Llegando a
Jircán aviste la fila de arbustos que marca el camino que use este día. Luego pasee por las calles altas divisando el panorama de
Jircán junto con su
Plaza de Armas, el
Alto Marañón,
el río
Marañón, distrito de
Arancay y la escuela.
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| Fila de arbustos |
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| Panorama de Jircán y su plaza al centro |
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| Río Marañón |
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| Distrito de Arancay desde Jircán. |
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| Patio de la escuela de Jircán |
Aproximadamente a las 3:20 pm vi que el tiempo estaba esplendido. Me asaltaba la cabeza la idea de volver a subir por el camino que conduce a las ruinas, para esta vez continuar más arriba aún. Tras mucho trastabillo interno, me decidí a subir nuevamente por el camino aproximadamente a las 3:20 pm. A las 3:44 pm llegue al desvío alterno al camino a las ruinas ya visitadas, por el que continúe la subida.
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| Desvío alterno a la derecha. |
Seguía subiendo, parecía que mi camino no tenía fin, lo sentía como indefinido, me debatía entre poner punto final y regresar o continuar subiendo hasta encontrar las otras ruinas en la cumbre de los cerros, el cual es la
Cadena Central de los Andes del Norte Peruanos, los cuales ya estaban nublándose.
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| Cumbres de la Cadena Central |
A las 4:42 pm, llegue a un punto del camino en que divise una loma, el cual me pareció muy apropiado como un mirador, camine a paso rápido hasta la loma, hasta llegar próximo a ella.
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| Divisando la loma. |
Entre y sobre dicha loma es posible divisar el panorama del Alto Marañón en su máxima expresión. Al sur el C.P. Urpish como telón de fondo la silueta del cañón del río Marañón; hacia el oeste el escarpado y casi vertical margen occidental correspondiente al departamento de Áncash. Hacia el norte como el río Marañón separa las provincias de Huari (Áncash) al oeste, Huamalíes (Huánuco) al este y más al fondo al noreste, partes de cumbres de la Cadena Central que ya corresponde a la provincia de Huacaybamba; finalmente hacia el este las cumbres de la propia Cadena Central correspondiente a Jircán.
Aproximadamente a las 5:00 pm consideré regresar a
Jircán. Siguiendo el camino, me concentraba en ubicar ciertos detalles como la cerca. También tenía en mente ingresar otra vez a las ruinas para divisar el otro patio debajo del borde. Antes de iniciar el camino de bajada, para evitar la excesiva sudoración a causa del ejercicio, me quite el polo manga larga, quedándome con el polo manga corta puesto.
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| Hora de regresar. |
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| Patio debajo del borde. De nuevo en las ruinas |
Una vez realizado, seguí bajando hasta llegar a
Jircán, a donde llegue a las 5:50 pm aproximadamente. Una vez allí, considere tomarme un respiro en su Plaza de Armas, pero antes busque una tienda para hacer una recarga para llamadas y luego me dirigí a la plaza. Me senté en una de las bancas, para disfrutar las últimas luces naturales de la tarde que finalizaba. Luego que se me haya pasado la agitación y el calentamiento que me provoco las caminata, me coloque el polo manga larga para evitar que el frío me haga temblar, pues ya no sentía calor por estar quieto, así para continuar con mi descanso.
Aunque era ya casi las 6:20 pm aún todavía estaba claro, pues continuaba escribiendo este diario, pues estaba un poco atrasado y luego también seguir mi lectura de una revista que como mencioné anteriormente había llevado. En esta expedición, a diferencia del día de ayer, esta vez sí hice andar conmigo mi morral (dentro del cual estaba la revista además de mi botella de agua). Saque el sobre azul con la que cubría la revista a fin de que no se deteriore y me puse a leer.
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| Para leer con las ultimas luces de la tarde en la plaza. |
En la plaza también estaban 4 chavos y 4 chilindrinas jugando. Uno de los chavos se acercó para ver lo que estaba leyendo, luego los demás chavos también llegaron a mi posición. Les hablé de forma muy breve de que la revista trataba en cuestión sobre la batalla de
Leipzig, sucedido en octubre del 1813, ósea hace 205 años y dos meses. Les narre también que dicha revista salió en el 2013, que por ese entonces se conmemoró el bicentenario de dicha batalla que enfrentó a las fuerzas francesas napoleónicas contra un ejército germánico unido.
Luego se retiraron para seguir jugando con sus compañeras, mientras seguía leyendo. Hasta que la oscuridad se apoderó por completo del espacio de Jircán, guardé mi revista en el morral, dispuse a realizar un último paseo nocturno por la plaza. Cuando todos se retiraron para su respectiva cena, yo seguía paseando por la plaza así como por los alrededores. Hasta que decidí regresar al hotel.
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| Los chavos de Jircán |
Una vez en el patio del hotel, descolgué la ropa tendida para guardarla en el maletín, pues consideraba que ya debía tenerla lista y guardada para mañana. Luego me dispuse a disfrutar una amena y cálida cena casi a las 7:45 pm. Junto a los dueños del hotel conversábamos sobre música, el Mundial Rusia 2018, así como también ellos me contaban sobre esta parte de
Huánuco, sobre todo el que sería mi siguiente destino:
Arancay. Uno de ellos nos narró: "
Hace muchos años que prestó su mula a dos soldados y luego le advirtieron que para que lo hiciste si ya no te lo devolverán. Se informó que los soldados se llevaron su mula hasta Huacaybamba, el de inmediato monto uno de sus caballos y galopo hasta Huacaybamba. Una vez allí le informaron que ya los soldados se retiraron y seguramente ya estaban en poblado de San Buenaventura, no tuvo opción más que retornar pues estaba ya demasiado lejos". Así fue la última cena en
Jircán, lleno de historias y anécdotas contadas.
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| Cena con los anfitriones |
Luego nos dispusimos a descansar, eran casí las 9:00 pm. Así finaliza este 05 de enero en
Jircán.
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| Los dueños del hotel, junto con sus dos gatos. |
Me levante casi a las 7:00 am del 06 de enero. Aliste los últimos detalles luego para tomar el desayuno, además me informaron que la movilidad pasa a partir de las 7:30 am. Casi finalizando se escuchando la bocina de un coche aproximándose, la señora me dice que es la movilidad que estaba esperando y sale a pasar la voz.
Al regresar me comunica que ya está esperándome para abordar, así que a toda prisa termino el resto del desayuno, entro a mi habitación a retirar mis enseres (previamente chequeé de que nada me olvidará), me despido de los señores y abordo la movilidad, para después saliendo de
Jircán a las 8:30 am en dirección hacia mi siguiente objetivo:
Arancay.
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